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viernes, 12 de junio de 2015

Convento Clarisas

Las Monjas Clarisas de El Toboso

Así son y viven este puñado de nueve hermanas, de edades y procedencias muy distintas, que forman una comunidad religiosa contemplativa en la Patria de Dulcinea. Famosas por sus dulces y pastas, entre ellas las “pelusas”, nos cuentan detalles de su día a día, su trabajo, el sustento del convento y la razón de por qué están ahí y para qué.


EL TOBOSO / 12 JUN ■ InfoParroquia.- La celebración del Año de la Vida Consagrada que a propuesta del Papa Francisco está conmemorando la Iglesia universal en este 2015, nos está permitiendo conocer más de cerca el espíritu, carisma y formas de vida consagrada que hombres y mujeres viven hoy en medio de nuestra Iglesia y del mundo.

Por este motivo, la agencia InfoParroquia EL TOBOSO de la Parroquia San Antonio Abad de la Patria de Dulcinea, en pleno corazón de la mancha toledana, ha querido conocer de primera mano la vida que llevan las monjas de clausura de uno de los dos conventos que existen en El Toboso (Toledo). Concretamente, el Convento de la Concepción y San Benito de las Hermanas Pobres de Santa Clara, las clarisas.

Durante estos días, esta comunidad de monjas contemplativas se prepara para celebrar la profesión de una de sus jóvenes religiosas, momento idónea para saborear con ellas el atractivo de una vida dedicada solamente para Dios y que sigue teniendo vigencia y atractivo. La hermana María Dolores González, natural de Córdoba y con una larga trayectoria en el Convento toboseño, nos abre sus puertas.

Fraternidad de HH. Clarisas

“Deja de lado absolutamente todo…, y ama totalmente a quien totalmente se entregó por tu amor” (3 Cta. Cl. 15)

Intentar conocer un poco por dentro a una comunidad de monjas de clausura parece que impone o que sobrecoge un poco dado el tabú que hasta hoy se ha hecho de ellas. ¡Y de eso nada! Las monjas, son unas mujeres normales y corrientes, solamente que han descubierto a Alguien vivo y actual por el cual gastan y desgastan su vida día a día con una “pasión”, alegría y entrega desbordante.


Esta Comunidad de Hermanas Clarisas de El Toboso, al igual que creo que se da en todos los colectivos, organizan su día sujetas a un horario que comienza muy de mañana, antes de las 06:30h. Y, ¿dónde van tan temprano estas mujercillas que aparentemente no tienen nada que hacer? Pues de entre ellas hay algunas de más de ochenta primaveras. Van al Coro, el lugar dedicado para la oración y el encuentro privilegiado con el Maestro, como ya lo hiciera Él con la Samaritana, junto al pozo de Jacob (Jn 4,1-42) Aquí es junto al Sagrario donde las hermanas se reúnen para beber espiritualmente de esa fuente que durante el día colmará la sed y el cansancio de la jornada. El Coro, como lugar de oración, es donde la comunidad reza a diario laudes, oficio de lectura y horas menores, vísperas y completas, la Eucaristía y la oración personal.

Sin duda que este sabroso alimento que surte de la oración, las hermanas quedan todas ellas impregnadas de este espíritu de libertad, amor fraterno, misericordia y alegría que después se ha de transmitir en el trato de unas con otras y, muy especialmente, para con todos aquellos que se acercan hasta nuestro Convento.

Terminada la oración matinal, el desayuno que se hace en silencio, excepto los domingos y días festivos. Inmediatamente, la comunidad se desgrana para ir cada una a su oficio y lugar de trabajo después de haber oído a la Madre Abadesa que como “una verdadera madre”, invita a sus hijas al quehacer diario para que cada hermana lo pueda desempeñar con buen ánimo, teniendo en cuenta la salud, la edad y la disponibilidad de las monjas, pero siempre acogiendo los dones y talentos que Dios han dispuesto en cada una de nosotras. Dios no hace a nadie inútil. Por eso y tras un toque de campana, invocamos al Espíritu Santo para iniciar el trabajo.


Principalmente nuestra tarea consiste en la elaboración de repostería, principal fuente de ingreso y sustento del monasterio. Manufacturamos hasta seis clases de dulces típicos (pelusas, caprichos de Dulcinea, almendrados, bolluelas, cocos y pastas) Algunas hermanas también confeccionan escapularios y bordados, sobre todo para bebés. Y las tareas de propias del mantenimiento de una casa.

El almuerzo lo tenemos a las 14:00h; antes hemos pasado por el Coro para tener un breve momento de oración. Mientras comemos en el refectorio (comedor), una hermana hace lectura de temas tocantes a vida religiosa, actualidad de la Iglesia, de la Diócesis o de otras fraternidades clarisas. Y cuando la Madre Abadesa hace una señal para que se dé por concluida la lectura, es cuando abrimos un fraternal diálogo.

Nuestra Convento se halla en pleno corazón de un pueblo, El Toboso, que además es muy visitado por muchas personas. Y por nuestra portería pasan muchas personas al cabo del año, de ahí que nuestra comunidad sea abierta, dialogante y constante ayuda a personas que nos piden ayuda de todo tipo (alimentos, ser escuchados, piden oraciones, etc.), además de la venta de nuestros productos. También compartimos momentos importantes de la vida de la Comunidad, como son las fiestas, y todos los domingos el grupo seglar franciscano se unen a nosotras en la oración de vísperas.


Y es que este espíritu de servicio responde a lo que nuestra madre Santa Clara pedía para nuestras fraternidades: que fuesen realmente como una familia donde cada monja mire por las necesidades de su hermana.

“Porque el mismo Dos nos ha puesto como modelo, ejemplo y espejo no solamente para los demás, sino también para nuestras hermanas llamadas por el Señor a la misma vocación, a fin de que ellas, a su vez, sirvan de espejo y ejemplo a los que viven en el mundo” (Test. Cl. 19-20)

Terminado el almuerzo, la Regla nos da una hora de descanso. Durante este tiempo se debe procurar el mayor de los silencios, todo por caridad y respeto hacia la otra hermana. Pero, ¿qué es la Regla? Pues viene a ser como el documento que da forma a nuestra vida contemplativa y en donde se recogen todos aquellos ruegos que Santa Clara quería para sus hermanas.

La tarde la estrenamos con el ejercicio de la Lectio Divina o lectura espiritual. Cada hermana tiene en su celda (habitación) diversos libros de espiritualidad, de franciscanismo, magisterio de la Iglesia, formación y la Biblia, y aprovecha este rato para la lectura, estudio, reflexión. A esto le sigue la formación comunitaria, muy organizada.

“Pon tu mente en el espejo de la eternidad; pon tu alma en el esplendor de la gloria; pon tu corazón en la figura de la divina sustancia… para ser signo del amor gratuito de Dios a la humanidad” (3 Cta. Cl. 12-13)

Por tanto, las hermanas intercalan el trabajo con el estudio, sabiendo que hemos de tener una fe formada y actualizada; es decir, no podemos quedarnos con lo únicamente heredado de una época determinada sino que hemos de vivir el momento presente y sus signos. Y la formación teológica, bíblica, espiritual, nos ayuda a cultivar esta urgencia y necesidad.

Y al caer de la tarde, Emaús: el encuentro con Jesús Resucitado. Primero, la adoración eucarística que tenemos todas las tardes del año; después, la celebración de la Misa que preside nuestro capellán. Finalmente, la oración comunitaria de vísperas y la personal para luego ir de nuevo al refectorio y compartir la cena con un posterior tiempo de recreo. El día se cierra con el rezo último (completas) en donde “antes de cerrar los ojos, los labios, y el corazón, al final de la jornada, ¡buenas noches, Padre Dios!”.


Espero que ahora se pueda comprender un poco mejor el hecho de que aún exista un monasterio de clausura como el nuestro, de hermanas clarisas, en El Toboso compuesto por nueve religiosas, por ahora. Somos como “nueve Dulcineas de Dios” dedicadas a la oración, al trabajo, al estudio, a la alegría, a la fraternidad. En definitiva, una familia contemplativa conde cada día aprendemos a apreciarnos, amarnos y, también, perdonarnos. Sin duda que aquellos que han pasado por nuestra casa nos han dejado este mensaje: “aquí reina un espíritu familiar, alegre, muy acogedor; es decir, un espíritu franciscano”.

Nosotras hemos conocido y creído el amor que Dios nos tiene” (1 Jn 4,16) y hemos puesto en Él nuestro ideal. ¿Y tú?

FOTO:

© InfoParroquia EL TOBOSO, 2015


001.- Espadaña del Convento

002.- Placa exterior en la entrada al Convento

003.- Hermanas en el obrador

004.- La comunidad, en la celebración del VIII Centenario Aprobación de la Regla

005.- Actualmente