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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Fiestas y Tradiciones

Fin de semana de Santa Cecilia en El Toboso

Todos los actos en honor a la patrona de la música están organizados por la Asociación Musical y se desarrollarán los días 21 al 23 de noviembre.

EL TOBOSO / 19 NOV ■ InfoParroquia.- Este fin de semana la localidad toledana de El Toboso celebrará la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música y titular de la Asociación Musical que existe en la Patria de Dulcinea. Además de los actos culturales y lúdicos que los músicos toboseños disfrutarán durante los días 21, 22 y 23 de noviembre, su patrona será honrada el sábado 22 con una Misa solemne a las 18:00 horas en la Iglesia Parroquial, celebración que contará con la interpretación de varias piezas litúrgicas por parte de la banda de música. Seguidamente, la imagen de Santa Cecilia procesionará por las calles toboseñas que unen la Parroquia de San Antonio Abad con la ermita del Cristo de la Humildad, lugar donde se darán por concluidos los cultos religiosos de este año.



FOTO:

© Asociación Musical Santa Cecilia de El Toboso, 2014

001-002.- Programa de fiesta de este año.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Semana de los Mártires

«Semana de los Mártires» en El Toboso

Esta iniciativa diocesana que destaca el testimonio de quienes dieron su vida en medio de la persecución religiosa, sirvió de marco para presentar la vida del franciscano toboseño y mártir P. Román Guillén.


EL TOBOSO / 15 NOV ■ InfoParroquia.- Del 5 al 8 de noviembre pasado la Archidiócesis de Toledo celebró la «Semana de los Mártires», una iniciativa diocesana con la que dejar constancia de la fe de los mártires del siglo XX y por medio de la cual nos puede servir de fortaleza en nuestras vidas como cristianos al contemplar la vida de quienes dieron su vida en medio de la persecución religiosa. En medio este acontecimiento y aprovechando la estancia en El Toboso del franciscano Fr. P. Marcos Rincón Cruz, quien ha dirigido los ejercicios espirituales a las Hermanas Clarisas, InfoParroquia EL TOBOSO entró en contacto con este religioso para que nos trazase una semblanza del también franciscano Fr. P. Román Guillén Argudo, toboseño y mártir en la contienda civil española de principios del siglo pasado.

El Padre Marcos (Almagro, 1938), que ha cursado los estudios de pedagogía y ejercido la docencia es licenciado en Historia de la Iglesia. Además de su labor sacerdotal, actualmente trabaja en la Causa de Beatificación de los mártires franciscanos de Castilla de los años treinta del siglo XX. Sobre ellos ha escrito “Testigos de nuestra fe” y “Mártires Franciscanos de Castilla (1936-1938)”, en donde recoge la vida y destino martirial del franciscano toboseño que junto a otros compañeros, algunos ya beatificados, son para nosotros «unos ejemplos que muestran la grandeza de la vida cristiana vivida hasta el testimonio de la sangre y que vale la pena dar la vida por unos valores e ideales humanos y cristianos, cuyo eje y ejemplo supremo es Jesucristo, el Mártir del Calvario, invocado por los mártires en el momento supremos de su muerte gloriosa», afirma el Padre Marcos.

Fr. P. ROMÁN GUILLÉN

El P. Román Guillén Argudo nació en el Toboso (Toledo) el 20 de noviembre de 1900. Sus padres fueron Román y María de los Ángeles. Vista su inclinación a la religión, el párroco le propuso que entrase en alguna Orden. Ingresó en la escuela apostólica de los dominicos en La Mejorada (Valladolid), pero tuvo que dejarla por motivos de salud. Una vez sano, ingresó en el seminario menor franciscano de Belmonte (Cuenca) en 1915. Tomó el hábito franciscano el 24 de julio de 1918 en el convento de Arenas de San Pedro (Ávila). En el mismo hizo su profesión temporal el 25 de julio de 1919. Cursó la filosofía en el convento de Pastrana (Guadalajara) de 1919 a 1922, y la teología en el de Consuegra (Toledo) de 1922 a 1926. Hizo su profesión solemne el 30 de julio de 1922 en Pastrana. Fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1926.


Sus condiscípulos le califican de tímido e introvertido, con dificultades para comunicarse. Llevó con resignación aceptable la tuberculosis que padeció durante los años de filosofía. De estudiante y de sacerdote, era sencillo en el trato, aunque algo basto y brusco en sus modales.

Ordenado sacerdote, fue destinado como profesor al seminario menor franciscano de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), donde enseñó de 1926 a 1930. En el curso 1930-1931 lo hizo en el de La Puebla de Montalbán (Toledo). Y en el curso 1932-1933 enseñó en el de Pastrana. De 1934 a 1936 fue nuevamente profesor en el seminario de La Puebla de Montalbán, a cuya comunidad perteneció hasta su muerte.

Como profesor, se ganó el aprecio de sus alumnos, que atestiguan de él que actuaba con competencia, laboriosidad y claridad en sus explicaciones, con comedimiento en las reprensiones y sabiendo estimular a los seminaristas al estudio y a la virtud con su palabra y su ejemplo. Fueron diez años casi completos de actividad educativa con la energía y entusiasmo de la juventud, entregados totalmente a los futuros franciscanos y ministros de Dios. Aquella labor y entrega le habían llevado a superar la timidez y dificultades de su juventud; el P. Guillén había encontrado su centro.

En marzo de 1936 empezó a hacer de capellán de las concepcionistas  franciscanas de Torrijos, pueblo cercano a La Puebla. En Torrijos le sorprendió la guerra civil española. Llevado al Ayuntamiento el 24 de julio, fue puesto en libertad por estar enfermo. El 26 de julio, al ser expulsadas de su convento las religiosas, los miembros del Comité republicano local de defensa dejaron al P. Román Guillén en casa de una familia. Allí permaneció solo bastantes días, recibiendo la visita de una persona, que le daba noticias, y le veía preocupado y aburrido, pero sereno, sin resentimiento contra nadie, y le encontraba siempre rezando con el rosario y el breviario.

Otra familia, que vivía enfrente, le ofreció acogerle en su casa, pero rehusó por no comprometerles. Un miembro de esa familia, que da ese testimonio, lo califica de mártir de la caridad, además de la fe, que murió por no poner en peligro la vida de aquéllos. De la casa donde estaba le sacaron varios milicianos armados en la mañana del 14 de agosto de 1936 diciéndole: “Anda, que ya vas a rezar el último rosario”, y le llevaron a la iglesia parroquial convertida en cárcel. Al tomarle declaración, confesó que era religioso franciscano. Fue insultado y amenazado. En la iglesia estuvo confesando, animando a los demás presos y preparándose para morir por Cristo. A mediodía, milicianos de la FAI y la CNT nombraron a cinco seglares y luego dijeron: “¡El maestro y el fraile que salgan!”. Se los llevaron a los siete y los fusilaron en el kilómetro 14 de la carretera de Toledo a Ávila, a 9 km. de Torrijos, en el término de Rielves. Eran sobre las dos de la tarde del 14 de agosto de 1936. Enterrado, de momento, con los otros seis en el lugar de su inmolación, el 18 de noviembre fue trasladado con ellos al cementerio de Torrijos y el 25 de febrero de 1942, al cementerio conventual de La Puebla de Montalbán.

El P. Román Guillén está en proceso de beatificación junto con otros 51 franciscanos que sufrieron el martirio durante la guerra civil española de 1936-1939.

FUENTE:

RINCÓN CRUZ, M., Mártires Franciscanos de Castilla (1936-1938). Madrid, Edibesa, 2007

FOTO:

© http://www.persecucionreligiosa.es

001.- Arsenio Muñoz: Mártires Franciscanos de Castilla

002.- Fotografía del P. Román Guillén 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Iglesia Diocesana

¿Cómo sería El Toboso sin su Parroquia?

La campaña del «Día de la Iglesia Diocesana 2014» que se celebra este fin de semana en toda España, recuerda la importancia de sostener y colaborar con la Parroquia.


EL TOBOSO / 14 NOV ■ InfoParroquia / portantos.es.- La Iglesia tiene como misión predicar el Evangelio por el mundo y así lo hace a través de miles de católicos que, movidos por el amor y la gracia de Dios, difunden su Palabra. Esta labor repercute en beneficio de todos.

En España, la Iglesia esta presente  territorialmente en 70 diócesis (69 diócesis territoriales y una diócesis castrense) extendidas por todo el territorio y presididas por un obispo o arzobispo, divididas a su vez en parroquias (22.795). A ellas se suman Órdenes y Congregaciones religiosas (13.000), Monasterios de Clausura (860) y miles de Cofradías y Hermandades. Se unen a éstas otras Instituciones y Organismos supradiocesanos como las Universidades Pontificias, católicas, etcétera.

Detrás de estas instituciones se encuentran cientos de miles de personas que  en comunión con la Iglesia y la Palabra de Dios, trabajan cada día por hacer el bien al prójimo. Todas estas entidades operan con la autonomía que les reconoce la normativa canónica. No existe, por tanto, un único órgano de decisión, ni el ámbito organizativo ni en el económico.

Dios, presente en su Iglesia, nos acompaña en los sucesos más importantes de nuestra vida, bien en los más felices (matrimonio, bautismo, confirmación), bien en los más dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Es el Amor de Dios quien otorga a estos sucesos sentido y esperanza.

No obstante, la Iglesia, Pueblo alentado por Dios, trabaja permanentemente por la sociedad, en general, y por cada ser humano, mostrándonos valores como la fe, la fraternidad, la solidaridad, el perdón, el amor, y muy especialmente, ayudando en la necesidad: inmigración, ancianidad, enfermedad, dolor, etc.

Todos estos servicios los desempeñan cristianos entregados a Dios. Para mantener esta labor y mejorar cada día, la Iglesia contribuye al desarrollo cultural y educativo de sus miembros. Y no sólo en nuestro entorno más cercano; misioneros de la Iglesia católica, repartidos por todo el mundo, predican con su ejemplo y trabajo la Palabra de Jesucristo.

La labor de un cristiano es, desde el amor a Dios, regalar ese amor al prójimo. A nivel individual y como miembro de una comunidad mayor: la Iglesia.
Para ello, el amor necesita de organización de manera que sea un servicio comunitario ordenado.

Ese amor se organiza en tres grandes tareas: anuncio de la Palabra de Dios, Sacramentos y Caridad, que se entrelazan y necesitan entre ellas. Son parte de la naturaleza de la Iglesia, de su misión como testigo y ejemplo de Jesucristo.

La Iglesia es la familia de Dios en el mundo y, como en toda familia, sus miembros han de velar por mantenerse unidos en el amor y en cuidar los unos de los otros. Esta familia rompe todas las barreras. La parábola del buen samaritano (cf. Lc 10, 31) sigue siendo el criterio de comportamiento, y muestra la universalidad del amor que se dirige hacia el necesitado que encuentra en su camino, sea cómo sea, sin importar de dónde venga.

En el «Día de la Iglesia Diocesana» celebramos que vivimos nuestra fe en una parroquia concreta, en una diócesis determinada con otros cristianos de todas las edades, y con los sacerdotes y religiosos. Celebramos que nos preside en la fe y en la caridad un obispo. Estamos llamados a experimentar todas estas alegrías nacidas del bautismo en el seno de la maternidad de la Iglesia. No vivimos la fe en soledad, sino en comunidad junto a otros hermanos nuestros.

¿Cómo desentendernos de nuestra Iglesia diocesana? ¿Cómo no preocuparnos por nuestra parroquia? En la parroquia hemos recibido el don de la fe por el bautismo, que es el mayor regalo de amor, de misericordia, de comprensión, de alegría, que se nos da. Pero lo que hemos recibido gratis, hemos de darlo gratis. ¿Necesitará mi parroquia algo de mí? ¿Necesitará catequistas? ¿Necesitará mis conocimientos profesionales como voluntario? ¿Necesitará que sea generoso con mi dinero?

Por eso, «participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios». Es reconocernos hijos de Dios, hermanos unos de otros, miembros de la misma comunidad parroquial, insertada en la gran comunidad de la diócesis.

Información del Fondo Común Diocesano de la Archidiócesisde Toledo. En la página 277 aparece el Resumen Económico correspondiente al Ejercicio Económico 2013 de la Parroquia de San Antonio Abad de El Toboso (Toledo).

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001. Anuncio de la Campaña de este año.