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viernes, 4 de marzo de 2016

IV Centenario Cervantes

Cervantes y Sor Ángela María de la Concepción, algunos siglos después...

El pasado martes, 1 de marzo, se cumplieron 367 años del nacimiento de la religiosa conocida como «la Dulcinea de Dios» por haber fundado el Monasterio de Trinitarias Recoletas de El Toboso (Toledo), el pueblo de la Dulcinea de Cervantes, autor del que estamos celebrando el IV Centenario de su muerte.


EL TOBOSO / 4 MAR ■ InfoParroquia / elnortedecastilla.es.- «Yo nací en la Villa de Cantalapiedra, obispado de Salamanca, el día del Ángel de la Guarda, uno de marzo de 1649». Así lo escribió de su puño y letra Ángela Tabares Martínez, más conocida como la Venerable Madre Sor Ángela María de la Concepción y que se ha ganado el calificativo de Dulcinea de Dios. Pues entre otros muchos logros fue la fundadora del convento de Trinitarias que hay en la patria de la amada de Don Quijote de la Mancha.

Esta religiosa natural de Cantalapiedra (Salamanca) atesora otras múltiples virtudes que son orgullo de las nueve monjas de clausura que aun hoy viven en aquella casa que ella misma fundó gracias a donativos de personas que como ella eran de Cantalapiedra, conocían su valía y quisieron apoyar su causa. Fueron el entonces Vicario de la Villa de Cantalapiedra, Cipriano García, que aportó 12.000 ducados; y su hermano, Alonso Tabarés, que donó otros 3.000 ducados.

Esta monja de Cantalapiedra además de fundadora, fue reformadora de las religiosas trinitarias, con ayuda de su director espiritual y apoyada por los superiores de la Orden Trinitaria. Redactó las Constituciones de la Recolección que aprobó el Papa Inocencio XI el 21 de febrero de 1685. Con este nuevo rumbo que emprendería en El Toboso, en 1680 y pasado el tiempo, la reforma se implantó en las comunidades Trinitarias de Suesa, Laredo y Suances, en Cantabria; Noya, en Galicia; Quintanar de la Orden, en Toledo; y Madagascar (África) además del reformado convento de Alcalá la Real, en Jaén. Con esta reforma se buscaba «una vida de mayor perfección», en palabras de la actual madre de la comunidad de Trinitarias de El Toboso, Sor María García.

La Recolección tiene como objetivo el «retorno a un espíritu ya dado, carisma de paternidad espiritual para regenerar y reponer el espíritu fundacional», según explica Manuel Sendín en su obra ‘La posada del Esposo’. Se trata de una recuperación de los valores que en sus orígenes implantó San Juan de Mata, fundador de la Orden Trinitaria.

La Venerable también fue una gran figura mística reconocida como escritora por su gran destreza y por ser mujer. Fue muy citada por Arintero en sus ‘Cuestiones Místicas’ y muy estudiada por su carácter «emprendedor y audaz», además de ser una persona totalmente «emotiva y sensible». Todo esto se deja ver en sus reconocidos escritos, que aún hoy son inspiración sobre todo de personas que buscan en la fe su sentido de vida. ‘Riego espiritual para nuevas plantas’ es su obra más conocida.

El Toboso, villa literaria y espiritual

La localidad toledana de El Toboso se convierte en una villa literaria y espiritual gracias a la presencia de estas dos figuras. Por un lado, Cervantes halló en este emplazamiento quijotesco la morada de Dulcinea, la musa amada y soñada por el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Ahora bien, aunque el ilustre escritor madrileño anduvo por la villa del El Toboso, nunca habría coincidido con la Dulcinea de Dios, pues el escritor falleció en 1616, hace ahora cuatrocientos años y la Venerable nació 33 años después.

Pero por el otro lado, sí fue muy probable que ella viera la sepultura de Cervantes a su paso por el Convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, en su travesía desde Medina del Campo a El Toboso, cuando se dirigía a fundar el actual Monasterio. Incluso permaneció varios días en este convento trinitario de la madrileña calle Lope de Vega.

Es decir, que sólo El Toboso une al autor literario y a la mística reformadora, ambos dos artífices en el uso de la pluma y del ingenio. Pues, si uno condujo a base de letras a sus dos personajes hasta la gran ciudad de El Toboso por lo que toda la literatura universal se goza de esta epopeya, la otra, más inspirada por Dios y en la búsqueda de su alabanza, creó desde este pueblo manchego una doctrina espiritual que aún hoy es ejemplo para sus hijas, las religiosas trinitarias de clausura, y para cuantas almas inquietas buscan hallar la voluntad de Dios en todo.

FOTO:

© Jorge Holguera Illera, 2016

001.- Celda en la que falleció Sor Ángela María (19.04.1690) y dos monjas de ahora.